miércoles, octubre 01, 2008

Recuerdos

Me gusta recordarte con pequeños detalles. Me gusta llegar a ese sitio que vincularé toda mi vida a mi infancia y ahora empiezo a vincular contigo, aunque nunca estuvieras en él. Sólo por el simple hecho de que las personas que más quieres, ahora también vincularán su infancia a él.

martes, septiembre 30, 2008

Momentos

Siguen emocionándome tus palabras, sobre todo cuando las diriges solamente a mí. Me encanta que me añores, sí soy egoísta y me gusta saber que hay ciertos sentimientos correspondidos entre nosotros, aunque no sean todos. Me encanta que te emociones al recordar y que sonrías cuando piensas en mí y en cómo estoy llevando las cosas. Adoro que me quieras casi tanto como yo te quiero a ti.

lunes, septiembre 29, 2008

Nostalgia prematura

Me encanta saber de ti.

Pero odio saberte feliz estando tan lejos de aquí.

Tan lejos de mí.

Te echo de menos como jamás pensé que se pudiera añorar a alguien.

Y me inundan los recuerdos a cada paso que doy.

¿Te acuerdas? Solíamos despedirnos siempre en el mismo punto, después de arduas horas de estudio o inolvidables clases de francés. Y siempre había abrazos a los pies de la rotonda de Gonzalez Llanos. Y aunque llegar hasta allí implicaba coger el camino más largo de vuelta a casa, siempre lo hacíamos. Porque lo que nos gustaba era alargar esa parte del camino que hacíamos juntos.

Lucía




Hoy es 29 de septiembre y hace un año se me cayó el mundo. Pero no me apetece hablar de ello. Porque estoy empezando a alzar el vuelo y no quiero recaer pensando en cómo comenzó todo, en por qué hoy debería ser un día duro porque el primer aniversario de cualquier adiós nunca es fácil. Y menos cuando perder a mi abuela sobre todo implicó empezar a perderme a mí misma. Y no me apetece revolcarme en mi dolor. Hoy sólo me apetece hablar de Ella.


De Lucía. Mi pequeña. Todavía la recuerdo recién llegada a aquellas tardes de gimnasia rítmica, todavía recuerdo las bromas de las Lelly Kelly. Y siempre recordaré que era la única de las tres que me caía bien a pesar de todo.


Y con los años y la experiencia se ha convertido en una jovencita absolutamente única y excepcional. Su dulzura sobrepasa los límites de lo permitido, al igual que su bondad; aunque con los años ha aprendido a no dejarse pisotear, no sé si a fuerza de los gritos de Irene para que espabilara o a otros motivos que desconocemos. Y cada día que pasa me sorprende más y mejor, porque cada día es más y más maravillosa, aunque no parezca posible.


Siempre que me pongo a hablar de ellas me quedo corta. Porque verlas crecer ha supuesto mucho para mí. Y gran parte de lo que soy de lo debo a ellas. Y parece que siempre digo lo mismo, pero no quiero que suene a tópico, ni a gastado, porque cada día tengo más claro que las sigo necesitando. Y no es una casualidad que cada vez que empiezo a escribir sobre una de ellas, acabe hablando de todas. Porque a fin de cuentas, somos y seremos siempre un Grupo.


Felicidades princesa

domingo, septiembre 28, 2008

Hoy ... Mañana

Hoy me ha dado por pensar que hace exactamente un año me derrumbé porque comprendí que todo se estaba acabando y que, con suerte, al día siguiente se acabaría del todo. Me ha llevado un año entero comprender que el dolor no había hecho más que empezar.

Lágrimas de arrepentimiento y misericordia

Se sentía solo. Fracasado. No recordaba que hubiera cambiado nada. Siempre volvía a pasar lo mismo. La desesperación siempre le obligaba a hacer estupideces. Y nunca pensaba con la cabeza fría. Le daba la impresión de que en realidad, nunca pensaba. Al menos nunca antes de actuar. Y luego, simplemente, se lamentaba. Parece una posición muy cómoda, pero en realidad no lo era. Por lo menos ya no lo era. Ahora que el mundo parecía cansado de intentar entenderle. Ahora que volvía a sentirse solo, más solo de lo que nunca había estado. Y pensó que ojalá pudiera borrar el último año y medio del calendario. Pero obviamente no podía. Tenía demasiado en qué pensar. Condujo hasta la aldea. Era temprano, aún faltaba demasiado tiempo antes de que llegara el resto de la familia y se plantó delante de la tumba de sus abuelos. Recordó que, con los años, tenía un vago recuerdo de su abuelo. Aún era un niño cuando lo perdió. Y su abuela ... pensó en todo lo que la había hecho sufrir con su comportamiento. Y en cuanto más habría sufrido este último año si hubiera estado todavía viva. Y quiero creer que lloró.
Y al cabo de un rato ella entró en aquel cementerio a poner flores nuevas. Era algo que no le apasionaba. Solía evitar las visitar a los cementerios en los últimos años, pero en realidad pensaba que no le decía nada. Que eran sólo propiedades insulsas. Ninguna de las personas que tanto había querido estaban allí aunque sus huesos reposaran bajo sus pies. Estaban dentro de ella, en cada momento. No sólo en aquel cementerio de pueblo en las fechas especiales. Y al entrar miró hacia aquel pasillo desolador donde estaba la tumba que tan bien conocía desde pequeña. Y allí le vio. Y fue como si un halo de compasión la envolviera de dentro a fuera. Y se acercó, le dio un beso en la mejilla y fue al menos capaz de preguntar: ¿cómo estás? Y sé que debajo de aquellas enormes gafas de sol, varias veces en la tarde, lloró.

sábado, septiembre 27, 2008

Noches y anocheceres

¿Sabes?


A veces pienso que deberían dejar de existir las noches.


Porque hasta en los mejores días al caer la noche me asola la melancolía.

viernes, septiembre 26, 2008

Cambios

¿Sabes?


Todavía soy capaz de ponerme contenta. Y hasta de sentir ilusión.


Puede que nunca deje de amarte, pero empiezo a aprender a ser feliz.

A distancia ...

He de reconocer que hablar contigo y saber de ti, pone un poco de felicidad en mi pequeño mundo de infelicidad. Y no sé por qué sentí que con el otoño y la simple idea de rutinas en el horizonte se alejaba un poco de mi tristeza.


Y saber que me quieres a pesar de todo ...

jueves, septiembre 25, 2008

C.


Y entonces Carla dijo:
-No te pongas triste.
-Ya estoy triste.
-Pues no te pongas más ... si no yo estaré triste también.
Y yo sonreí. Porque no podía quererla más.

MeMe

A petición de Ana os dejo un meme para abrirme todavía más a vosotros que me leéis de vez en cuando ...

6 cosas que me gustan:
- Escuchar cantautores aunque me ponen triste
- Escribir
- Pasear a Zapo con sus dueños, hablando o el silencio
- Encontrarte en las canciones de Amaral
- Aprender francés
- Los fines de semana en tiempo ordinario o especiales
- Las palomitas de maíz recién hechas de la tienda

6 cosas que no me gustan:
- Despertarme con despertador
- Las coles de bruselas
- No ser capaz de no morderme las uñas
- Refugiarme en la tristeza
- Llorar en público
- Sentirme sola



Y a mi alrededor empieza de nuevo a campear el Otoño ...

miércoles, septiembre 24, 2008

Pasados traídos al presente

Me gusta recordar quien fui, pero me gusta todavía más conocer qué queda de aquello que fui. Porque todavía sigo siendo yo, a pesar de todos los pesares. Y ni yo misma podré autoconvencerme de lo contrario. Sé quien fui, y aunque no sepa muy bien quien soy, todavía queda la esencia de lo que fui. Sólo tengo que conseguir que salga a flote, aunque sea a base de retales de Fe.
Me gusta saber que he dejado buen sabor de boca. Recordar que he agradado y que se me ha querido y respetado por mí misma y mis circuntancias. Y saber que puedo seguir siendo querida y respetada por lo que fui, y sobre todo, por lo que soy.

martes, septiembre 23, 2008

recuerdos pronunciables

Estoy leyendo un libro que me recuerda a ti. Y no porque hable de amor. Y no porque me lo hayas regalado. Y no porque te haya gustado. Ni siquiera porque seas un apasionado de cualquier tipo de literatura, porque no es así. No, esa sería yo.

Me recuerda a ti porque lo compré en el mismo sitio en el que compré tu regalo de cumpleaños. Porque pensé en prestártelo cuando lo terminara, y aún lo pienso aunque para ello haya que esperar a Navidad o enviarlo por correo. Porque estoy segura de que te entretendría y gustaría. Y sobre todo porque está escrito en la lengua que juntos aprendimos a pronunciar y en la que empezamos a desenvolvernos. Aunque tú acabes por adelantarme años luz.

Historia de dos



Recuerdo que compré un tipex pocos días antes de que te marcharas. Durante los últimos dos años he estado tomando prestados los tuyos en nuestras horas de estudio. En previsión de tu marcha, y quizás para empezar a asimilarlo me compré uno.
Recuerdo que a los pocos días tu tipex se acabó, y a la espera de comprarte uno nuevo tomaste prestado el mío. En compensación por tantas y tantas veces en que había sucedido lo contrario. Yo acabé los exámenes y tú te quedaste mi tipex.
Recuerdo también que dijiste que me comprarías uno antes de irte. Y supe que no iba a ser así. Que el tipex quedaría en tu estuche y que la primera vez que lo sacarás de él te acordarías de que era mío. Y yo mientras tanto aquí ... tendré que comprarme otro tipex para seguir asimilando la distancia que nos separe.
Pero en algunos momentos, cuando tu uses mi tipex y yo use el tipex que no llegaste a comprar ... podremos imaginar que seguimos estudiando uno enfrente del otro.
Como durante los dos últimos años.

Encuentros


De vez en cuando me gusta encontrarme con una vieja amiga, sentarnos en la mesa de algún bar o cafetería y arreglar el mundo o decidir nuestro futuro a base de palabras no gastadas y sueños inacabados.

Noches difíciles

Desde hace un mes me cuesta pasar una buena noche. Continúan la angustia, la ansiedad y el insomnio nocturnos. Se me hace cuesta arriba eso de dormir, y mucho más el concepto de descanso. Porque mi cabeza ya nunca descansa. Y hay demasiadas ideas absurdas que pasan por ella, y otras que quizás no lo sean tanto. Me esfuerzo, y mucho, por estar bien, pero no es fácil. Y desde luego no lo consigo. No, no estoy bien. No lo estoy, pero no dejo de esforzarme por estarlo. Estos días son una verdadera montaña rusa y tengo más altibajos que los exámenes de geografía de cualquier curso de primaria. Todavía me tiembla el pulso cuando estoy parada y a veces me flaquean las piernas. El dolor de cabeza ya se ha convertido en perenne. Y sigue siendo todavía todo demasiado difícil. Y odio que mi cuerpo no sea capaz de separar mi salud física de la mental.

lunes, septiembre 22, 2008

Algunos buenos propósitos

Me gusta saberte bien. Y aunque pueda llorar y reír a la vez al saber de ti, creo que el saberte bien no hace más que ayudarme a sentirme bien. Y eso es algo que me carga de energía, justo en el momento en el que no la tengo desde hace ya demasiado tiempo.
He estado extenuada hasta la saciedad de mí, de mi vida y de mis circunstancias. Y estoy a día de hoy, todavía, cargada de tristeza, desilusión, desgana y un horrible sentido de la realidad que me quema las entrañas.
Pero a pesar de todo, quiero creer que no puede ser peor. Sé que puede serlo, pero quiero creer que no lo será.
Y quiero creer que a partir de ahora todo irá a mejor, y me esforzaré porque así sea.
Aunque mis ojos sigan siendo tristes aunque sonría.
Aunque echarte de menos rodeada de ansiedad sea absolutamente inevitable.

Las distancias y nosotros


He de reconocer
que saber de ti hoy
me ha hecho llorar y reír a la vez.

principios de nuestros finales

Tengo todavía un poquito de esa angustia que hace que me pregunte cómo estás. Si habrás llegado bien, si te encuentras a gusto, si Lovaina es tan bonito como esperabas, o cómo te sientes. Si te sientes solo, si te tratan bien los belgas, si el piso es decente y si me/nos echas de menos. Y mientras mis pequeños duendecillos mágicos se dedican a inyectarme optimismo en vena, sólo puedo seguir mirando hacia adelante intentando sonreír. Eso sí, sin dejar de echarte de menos.

domingo, septiembre 21, 2008

Elena, mi tía abuela


Un año sin ti. Sin el tintineo de tus pulseras al mover las muñecas. Sin verte pintarte la raya del ojo cada mañana a velocidad de vértigo. Sin tus confusiones entre generaciones. Sin tus llamadas a horas intempestivas. Sin tener que hablar a gritos para que escucharas. Sin verte en tu sillón mirando por la ventana a los ferrolanitos pasar. Sin que ejercieras de matriarca en las comidas familiares. Sin tus: ¡nena! Sin ti.
Y no sabes lo dura que ha sido tu ausencia. Y todo lo que ha supuesto para nuestra familia. Pero tu memoria y tus deseos se cumplirán cueste lo que cueste.

Anoche salí. Tomé un par de cervezas y pensé en ti, y en la distancia física y emocional que nos separa, y me puse triste. Y luego pensé en mí, en mis sensaciones de estos días, en mi creada Soledad y en lo lejano que siento a mi mejor amigo justo antes de que se marche. Y lloré. Y le lloré a ella, la que siempre me escucha, la que mejor me entiende. Y quiso poner en esa noche un toque de cordura a mis desequilibrios y paranoias. Y lo consiguió. Y seguí bebiendo a pesar de todo. Y tomé tequila y otras cosas, y me olvidé por un momento de ti y del mundo. Pero al llegar a casa y tumbarme sola a reflexionar en mi cama, volviste a aparecer.

sábado, septiembre 20, 2008

melancolías

Tendré que poner todo mi empeño en conseguir centrar mi atención en las pequeñas cosas de la vida que me provocan esas pequeñas sonrisas que evitan que caiga una y otra vez en la absurda melancolía que me provoca tu ausencia. Te echo tanto de menos que hasta me duele respirar. E intento endulzar todas esas lágrimas que no me permito derramar. No me quedan vidas en las que encerrar todo el amor que te he regalado.

Actos reflejos

¿Sabes? No tengo todavía esa capacidad de decir te voy a echar de menos, pero sólo como lo que eres, porque mi metabolismo y su desequilibrio se encargan de contradecir mis esfuerzos a base de irregularidades forzosas. Y yo sólo puedo permitirme echarte de menos hasta cierto punto. Sobre todo hoy, que todavía es el primer día del resto de nuestras vidas.

jueves, septiembre 18, 2008

Que nunca me gustaron las despedidas

Odio las despedidas. Las odio aunque sean fugaces para evitar las lágrimas. Aunque haya besos y abrazos y cariño embotellado en a penas unos segundos. Las odio aunque intentemos quitarles importancia, aunque lleve gafas de sol bien grandes para que no veas mis ojos. Las odio aunque sea incapaz de susurrarte algún te quiero, aunque me grites que me vas a echar de menos mientras te alejas. Las odio porque significan que no volveré a verte hasta que la Navidad nos coja por sorpresa.

Sensaciones extrañas

Mi cuerpo es sabio, al igual que mis sentidos. Hoy se ha levantado destemplado, taciturno, melancólico, solitario y con muy pocas ganas. Si por él hubiera sido nos hubiéramos tapado con una manta hasta que fuera domingo por la mañana. Sí, hubiera sido un buen plan. Porque por muchos bocadillos de nocilla que me traiga el chico de la guitarra para mimarme y por muchas fotografías que haga con mis niñas para que consigan hacerme sonreír, no va a cambiar el hecho de que hoy será el último día que te abrace hasta la próxima Navidad. Y eso ninguna de las partes de mí lo lleva bien.

miedos

Me da miedo que te marches. Sí, me da miedo no verte cada día, me da miedo no poder abrazarte en tres meses, me da miedo pensar que vivirás mil vidas y que por mucho que digas que me echarás de menos no lo hagas tanto. Me da miedo perder prácticamente lo único que he ganado en estos dos últimos años en los que parece que me he dedicado a perderlo casi todo. Me da miedo, mucho miedo. Hace tiempo que no tenía este miedo, ni ningún miedo parecido. Y es que estos días son demasiado raros. Como si todo estuviera cogido con pinzas, como si todo hubiera sido un sueño, como si la vida fuera a resquebrajarse todavía más de lo que lo había hecho.
Y es que más que miedo tengo terror. Porque últimamente siento que él ya no me necesita. Y eso no es bueno cuando yo todavía sigo necesitándole tanto. Sobre todo ahora, que Tú te vas. Tienes demasiadas ganas de irte, lo sé. Y lo entiendo. Si estuviera en tu lugar yo también querría irme. Pero teniendo en cuenta que una vez más, soy yo la que se queda, daría lo que fuera por que te quedaras.
Y es que no soporto la idea de alejarme de ti. Y pese a ello, y pese a lo que supondrá, sé y sabes que necesito despedirme.

miércoles, septiembre 17, 2008

Descuentos


¿Y si empezamos a olvidarnos de las tensiones?
Nos quedan menos de 48 horas para separarnos
y parece que las cosas se tuercen a nuestro alrededor.

Quererte así


Me conformo con que deje de doler.

acallando silencios


No sé que tienen tus ojos
que cuando me miras me quedo sin palabras
y cuando estoy a tu lado
el tiempo vuela,
y que cuando me preguntas: por qué estoy triste,
no sea capaz de decirte:
porque jamás podrás quererme como yo quisiera.

martes, septiembre 16, 2008

*


He de reconocer
que si tú me miras
me cuesta mucho menos sonreír.

Sonrisas, distancias & promesas

Es evidente que desde hace unos tres años me paso las distancias por el forro de la chaqueta, pero de vez en cuando no viene del todo mal recordarlo. No estoy bien, no puedo estar bien del todo hasta que supere esto. Y yo lo sé, y tú lo sabes, y hay otras personas que lo saben. Y hay personas que lo intuyen, que lo sienten de cerca, pero lo impresionante es quien se da cuenta a cientos o a miles de kilómetros de distancia por mucho que yo me emperre en ocultarlo.
Anoche estaba llorando y F. me hizo reír desde el centro del país. No sólo sonreír. Me hizo reír, entre lágrimas amargas fui capaz de reírme. Aunque fuera a base de chistes malos. Y lo hizo porque se empeñó en hacerlo. Porque está convencido de que sigo siendo yo, aunque me cueste salir de esta espiral. Porque dice conocerme y no soporta verme así. Le quise tanto. Y le sigo queriendo, obviamente. Fue a la persona a la que más quise antes de conocerte a ti. Y a pesar de todo, olvidarle y seguir queríendole de esta manera fue mucho menos duro de lo que se me antoja contigo. Quizás porque pasó cuando tenía que pasar. Quizás porque no había llegado tan lejos mi entrega. Y pensé que sí, que él y yo nos merecíamos que volviera a ser la que fui cuando él me conoció.
Y después de reír y de proposiciones que no terminaban de cristalizar M. dijo que me haría espabilar desde el otro lado de la ría. Y me contó pequeñas historias que me hicieron sonreír, y me habló de su pequeño y su uniforme de escuela y sentí una especie de pequeñita ilusión que no sentía desde hace demasiado.
Y un ratito más tarde P. me habló desde el otro lado del charco. Y notó que no era la misma de siempre. Empezó diciendo que le costaba hablar conmigo porque me echaba tanto de menos que se emocionaba. A esas alturas yo ya lloraba como quien se muerde las uñas, y no podía parar. Y no quise hablar porque no quería entristecerla, porque estaba demasiado lejos como para verme y saber cómo estaba yo en realidad. Pero finalmente fue inevitable. Porque cuando creas un vínculo de ese modo con unas personas, acabáis conociéndoos hasta tal extremo que resulta imposible mentir, engañar, ocultar o simplemente no ser totalmente sinceras. Y me hizo una promesa e hicimos un trato y yo le hice otra promesa.
Y me sentí tan querida, y recordé también que tú me querías tanto que no podía seguir malgastando mis días compadeciéndome de mí misma. Pero sigue siendo tan difícil ... sobre todo ahora, que Tú te vas.

lunes, septiembre 15, 2008

Manías Mías

No deja de sorprenderme que tengas esa capacidad de detalle para conmigo. Tú que llevas por bandera el déficit de atención a su máxima expresión.

Y te fijas por ejemplo, en que cuando cenamos en el chino siempre hay un momento en el que dejo de comer porque no puedo más, y después de un rato de apacible charla vuelvo a picotear más por gula que por necesidad. O cuando compartimos mesa de estudio en la biblioteca, que es cada día, y me levanto a llenar el botellín de agua o a lo que sea que me levante y meto la silla para dentro.

Son manías que tengo y no me doy cuenta.

Y a ti no se te escapa ni una.

Como la de que suspiro demasiado a menudo.


Pero de esa sí soy conscientey no es precisamente una manía
sino un acto involuntario que surge más de ti que de mí.

Hoy

Hoy volviste a abrazarme. Hoy volviste a mirarme de esa manera que me desarma. Hoy volviste a preguntarme cómo estaba yo. Hoy volviste a decirme que tenía que seguir adelante, que tenía que sonreír, que tenía que dejar de compadecerme de mí misma, porque sólo me estaba haciendo daño. Tienes razón, casi siempre la tienes en esta clase de cosas, y sobre todo cuando se trata de mí. Y lo sé. Y sabes que ya lo sé. Pero una cosa es saberlo y otra poder hacerlo de la noche a la mañana. Con tiempo ... ya sabes ... desaparecerán las nubes negras.

Despedidas

Y empieza la semana más dura, en cuanto a lo que a despedidas se refiere. Anoche me despedí de B. con un abrazo en el coche después de una noche de domingo al más puro estilo años 90. No volveré a verla hasta Navidad porque es lo normal. La voy a echar mucho de menos. Y aunque con ella las distancias a penas se notan porque nos comunicamos constantemente, resulta difícil no tenerla al lado cada día.
El miércoles me despediré de C. porque el jueves se marcha. El papeleo es complicada y todavía hacemos bromas con que la van a repatriar. El sábado nos despedimos de las noches de verano juntas, pero todavía nos queda la despedida difícil, la real. Seguro que la volveré a ver en Navidad, pero con las ofertas de los vuelos a Milán quién sabe si volveré a verla antes. Ojalá sea así.
Y ese mismo jueves, y quizás también el viernes me tocará despedirme de ti. Y eso será devastador. Porque te marcharás como estaba previsto, en la fecha que estaba prevista. Pero nada de lo que ha ocurrido estas tres últimas semanas estaba previsto. Al menos por mi parte. Y sé que para ti tampoco, al menos todo. Pero, ¿sabes? en realidad importa poco. Porque no cambia el hecho de que te vayas, de que yo no quiera que te marches y de que te vaya a echar infinitamente de menos cada día. Porque si estas tres semanas fueron difíciles contigo, los tres meses siguientes se me antojan imposibles sin ti. Y ha quedado demostrado que mi capacidad depende de mis ganas. Y se me han ido gastando hasta tal extremo que me siento incapaz de recuperarlas.
Y además, no soporto las despedidas. Y me has dicho que no llore. Pero necesito decirte hasta siempre y llorarlo. Y pensar en la Navidad y sus reencuentros.
Y es que no sé que tiene septiembre que siempre hace que se desarrolle a pasos agigantados mi espíritu navideño.

domingo, septiembre 14, 2008

Manual de subsistencia Volumen I

¿Te acuerdas de las utopías? Solía creer en ellas, sobre todo cuando se trataba de nosotros. Cuando me sonreías, cuando me mirabas desmontando todas mis armaduras emocionales, cuando me guiñabas un ojo y sentía que se paraba el mundo. Y yo quería soñar y no dejar de hacerlo aunque la vida se hubiera encargado de haberme hecho entender que no iba a ser tan fácil. Y sin embargo, seguí creyendo que había cosas que eran inevitables, pero que en realidad no había nada imposible. Y resulta que me equivocaba. Y no podía ni imaginarme lo duro que sería. Y duele que el mundo entero se empeñe en recordarte y en preguntarme por ti a cada paso cada noche que intento no pensar en que impregnas con tu esencia cada uno de los poros de mi piel.

sábado, septiembre 13, 2008

Y no amanece

Sabía que eras parte de mí,
lo que no sabía era que ya no soy sin ti.

Porque no puedo arrancarte de mí
porque en cada paso que doy
porque en cada mirada que pronuncio
porque en cada pensamiento que me asola
tú siempre estás ahí.

Y entonces cierro los ojos
y siento
y pienso
y el mundo se me antoja
demasiado desolador sin poder soñarte.

Malos tiempos

-No importa, si es que yo soy así de depresiva
-No digas eso
-¿El qué?
-Que eres depresiva. No lo eres. Simplemente estás en una mala racha.
-Ya. Y además escucho cantautores, que según el estudio aquel genera gente triste.



Tendré que empezar a escuchar soul. Y dejar de esperar que el sol regrese a base de tequilas.

viernes, septiembre 12, 2008

sinsentidos

¿Cómo puedes preguntarte y preguntarme si te voy a echar de menos cuando ya no estés aquí, si desde que te conozco todos y cada uno de los latidos que da mi corazón pronuncian tu nombre?

Y como Mon me ha nominado, y es mi lectora más fiel desde hace apuf o más voy a hacer por tercera o cuarta vez ya el meme musical con títulos de canciones. Y siempre lo hago con alguien diferente. Esta vez toca Marwan.

¿Eres hombre o mujer?: Retrato del desamor
Descríbete: Hablemos de mí
¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Mi paracaídas
¿Cómo te sientes?: En tiempos imperfectos
¿Cómo describiría su anterior relación sentimental?: Principio y fin
Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente: Bancarrota
¿Dónde quisieras estar ahora?: Hace 10 años
¿Cómo eres respecto al amor?: Palabra por palabra
¿Cómo es tu vida?: Cómo decirte
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?: Yo sólo quiero
Escribe una cita o frase famosa: "nunca hago todo lo que debo y sólo he estado al día en dejarlo para luego"
Ahora despídete: ¿Qué pasa?

jueves, septiembre 11, 2008

Amor&Dolor

Duele. Y seguirá doliendo hasta que inevitablemente deje de doler. Supongo. El dolor es tan difícil de explicar y, sobre todo de experimentar, que nadie se ha atrevido nunca a aventurar hasta dónde es capaz de llegar. Y llega muy lejos ...
Hoy he leído en el rincón de alguien muy cercano a ti una frase de alguien a quien admiro que decía algo así como que el Dolor era bueno porque significaba que había Amor. A partir de ahí he llegado a la conclusión de que te he amado hasta límites insospechados.
Porque no puedes ni imaginarte cuantísimo me está doliendo ...

Mis Niñas


Os necesito.
Necesito que me volváis a sacar la sonrisa,
esa que me cuesta tanto encontrar estos días.
Necesito veros hoy y sentiros parte de mí,
como siempre ha sido.
Necesito volver a aprender de vosotras
como antaño
como cada vez que he intentado enseñaros a vivir.
Os necesito, en definitiva.
Y aunque hoy no pueda estar con nosotras,
Pilar también estará presente.

miércoles, septiembre 10, 2008

In.Capacidad


Porque estos días me siento más Incapaz que nunca.
Y cuando os marchéis siento que no volveré a ser Capaz jamás.

Todavía

Sigue siendo demasiado difícil. Lo reconozco. Todavía cuesta un mundo. Todavía duele. Sé que habrá un día en el que deje de doler. Bueno, no lo sé; pero quiero pensar que es así. Sigue siendo tan difícil ...
Y el reloj ... no se detiene ...
y pasan las horas
y cada día que pasa ... es uno menos.

siempre

No importa lo hundida que esté


siempre sacaré fuerzas para poner mi mano en tu hombro y preguntarte: ¿estás bien?


aunque se trate de Ti.

Fe y Eternidad

Siempre he sido mujer de Fe, de Fe tan grande que lo ocupa Todo, y que cuando todo lo demás falla, se expande hasta completarme de Arriba a Abajo. Siempre he creído en la Gloria Eterna y que la Felicidad plena no podía ser alcanzada en este Mundo. Siempre se me ha llenado la boca con las canciones que hablaban del Amor Más Allá de la Vida y Más Allá de la Muerte.
Y Hoy, más que nunca, empiezo a creer que en realidad, es así. Y que cuando lleguemos ahí Arriba y nos liberemos de las presiones corporales y circunstanciales y sólo queden nuestras Almas, nos amaremos Eternamente.

Dime

Dime cómo hago ahora para extrapolarte de todas las canciones de las que ya formas parte; cómo las escucho sin ti, como te pienso sin tararearlas.
Dime cómo te hago desaparecer de los rincones, cómo no voy a sentirte en los momentos que siempre fueron tuyos y yo quise que fueran nuestros.
Dime cómo depuro tus recuerdos si eres la parte más completa de mí misma.
Dime cómo me libro de esta hipoteca que mi corazón estableció contigo haca ya tantas y tantas Lunas.

martes, septiembre 09, 2008

asumiendo

Ayer me compré un tipex.


Ha sido la forma más trivial y estúpida de asumir que realmente te marchas.


Pero ha sido la única que me ha abierto los ojos.

lunes, septiembre 08, 2008

Suso



Hoxe vai por Suso. Porque xa ten un aniño máis e so por iso merece unha mención especial.


Coñezo a Suso de vista e de oídas dende que cheguei á facultade o primeiro ano. Era Suso o do Choio, o que compartía pensión con María Benitez. Cos anos acabou sendo susiño sen mais.


Bueno, sen máis non. Suso é unha desas persoas que canto máis coñeces, máis te das de conta que ten por coñecer. Nestes dous últimos anos que nos coñecimos máis, compartimos horas de estudo e descanso no aulario, algún café ou bocata que outro, conversas sobre música ou sobre mil cousas máis, concertos, festas diurnas e nocturnas, comunicacións virtuais. E todavía queda tanto por descubrir del.


Suso é enxeñeiro industrial, ben, está en proceso de selo. E escolleu a especialidade que non escolle ninguén. Está claro que non é como os demais.


Suso é deportista cen por cen, non de élite, pero porque non quere. Poucas persoas coñezo que o sexan hasta tal punto. Vino xogar ao futbol mil veces (e gañar cos calcetíns da sorte) na liga universitaria, correr por diante da miña casa centos de noites, e dende logo non é nada raro que vaia a todas partes na súa bici.


Ademais, Suso é un artista dos pés á cabeza. E non o digo por quedar ben con el porque saiba que o vai ler, senon porque de veras penso que é así. Suso canta, Suso escribe, Suso toca, Suso compón. Suso fai todo o que lle saia de dentro, que é moito. Ademais, é un rapaz moi comprometido con moitas causas, sobre todo con todo o que teña que ver coa música e coa cultura.


Suso empeza a falar de música e quédase só, porque ten tanto que aportar que nunca haberá tempo suficiente. Suso ten un grupo que se chama Os Blueshomes que a mín persoalmente me gustan moito. E recoñezamos que non é o meu estilo de música favorito (aínda que en realidade cos anos creo que me gusta xa de todo). Pero teñen algo que me gusta nos artistas, e é que son diferentes a calquera cousa que eu puidera escoitar ata o de agora (aínda que a miña cultura musical xa sabemos que non é tan vasta como debería, pero pouco a pouco imos mellorando iso).
E podería dicir mil cousas máis, porque como dixen unha vez, eu empezo a falar de Suso e non paro. E logo ao rapaz lle saco as cores e non é plan. Temos moitas cousas en común e moitas máis que iremos descubrindo seguro. Gústame cruzarme con el polo campus porque sempre ten un sorriso ou algún comentario agradable.


Hoxe é o seu día, e so quería contarvos un pouco como é. Algúns xa o coñecedes e todo o que escribín xa o sabedes de sobra. Para o resto, agora xa sabedes algo máis deste rapaz de Meira que inevitablemente, aquí e alá, cae ben a todo o mundo.



FELICIDADES SUSO!

(e sorte pra mañán!!!!)

Todavía

Tenía unas manos bonitas. A pesar de que se mordía las uñas y las tenía siempre llenas de tinta o de tipex porque jamás esperaba a que se secara antes de pasarlas por el papel. A ella le encantaban sus manos a pesar de todo eso. Y le encantaba sobre todo cuando tomaba sus manos entre las suyas simplemente porque le sentía aún más cerca.


Tenía el pelo muy negro, y rizado. Solía dejárselo crecer hasta que él mismo consideraba que era excesivo y se lo cortaba bien corto. Antes no se dejaba barba casi nunca, pero con los años le cogió el gusto a no afeitarse en unos días. Y le daba un aspecto mucho más sensual y desenfadado.

Y luego estaban sus ojos. Y ella no podía mirarlos todavía sin sentirse parte de él.

Recordando

Me gusta de vez en cuando recordar quien fue. En realidad, me gustó ser quien fui, no sé si más o menos de lo que me disgusta en ocasiones ser quien soy. No puedo decir que me sienta orgullosa de mi manera de hacer determinadas cosas. No, definitivamente no lo estoy. Recuerdo que una vez sí lo estuve. A pesar de los pesares. Me gusta mi barrio por eso. Porque en él puedo estar paseando tranquilamente una mañana laborable y encontrarme con gente que me conoció antes. La que me conoció siempre. Y hablando con ellos puedo recordar quien fui. Y recordar que hubo un tiempo en el que tanto yo como los demás estuvimos orgullosos de que yo fuera así. Y en esos momentos siento la fuerza suficiente como para cambiar las cosas. Como para no ser la que fui, pero sí llegar a ser alguien de quien merezca la pena estar cerca.
Y es que hoy más que nunca necesito volver a quererme.

El significado de los nombres

Dicen los expertos en esto que los chicos como tú son ardientes. Yo nunca dudé de la pasión que encerrabas dentro de ti. Y nunca desee tanto disfrutarla. Dicen que eres de naturaleza tranquila, que no conoces la prisa o la precipitación. En ocasiones, realmente eres así, como se supone que debes ser. He de decir, sin embargo, que te falla la intuición. Lo que jamás te falla es la fidelidad y el afecto. Adoro esa parte de ti. Es cierto también que guardas la calma y sonríes en los momentos de absoluta tempestad. Y es una de esas cosas que más me gustan de ti. Y esa parte hogareña que yo también tengo. Y que sabes que hubiera matado por haberla compartido contigo.

domingo, septiembre 07, 2008

Largos domingos

Cierto es que en este pueblo en el que nacimos los domingos son grises incluso en verano. Las calles se vacían más de lo habitual y las pocas cafeterías que abren no le quitan ese aire de ciudad fantasma que atrae y repele por igual. Cierto es que las tardes de domingo te quitan las ganas de empezar otra nueva semana. Pero no es menos cierto que a mí sus mañanas me dan la vida. Aunque empiecen tarde y con demasiado cansancio. Aunque me asuste recordar o no recordar por qué los sábados son tan peligrosos. Aunque sepan a despedidas.
Los domingos por la mañana me dan la vida porque el día de la semana que durante todo el año me siento a gusto conmigo misma y mis circunstancias. Porque no importa que todo lo demás vaya mal. Porque si puedo refugiarme en ese segundo hogar del que formo parte en la misma media que forma parte de mí, no importa nada más. Porque es el único aspecto de mi vida que se mantiene inquebrantable y entero. Y el único que hace que salgan a flote todos los demás.
Porque aunque se esté cerrando este ciclo, hay cosas que jamás cambiarán. Y sigo teniéndote presente en los pasos que doy y en los que no sé dar.

sábado, septiembre 06, 2008

Reflexiones de sábado a la hora de la siesta

Es evidente que hay cosas que no pueden cambiar de la noche a la mañana, y por muchos litros de alcohol que corran por mis venas, hay ciertos pensamientos que no desaparecen. La consciencia, y sobre todo la subconsciencia, es un campo demasiado complicado para adentrarnos en él sin experiencia previa ni un par de tequilas encima, por ejemplo. Es curioso cómo hay momentos en los que perdemos la noción del tiempo y del espacio, y perdemos el sentido y la razón, y nos dejamos llevar por la música que suena en nuestras cabezas y las circunstancias que nos rodean; y sin embargo, aunque no seamos capaces de articular palabra o pensar con sensatez, hay algo en nuestro interior que nos recuerda quienes somos, qué buscamos y qué es lo que nos mueve a actuar, a sentir, a opinar, en definitiva, a vivir. Y nos recuerda, muy a nuestro pesar en ocasiones, qué amamos y por qué no podemos encontrar la felicidad plena en esta vida terrenal.

jueves, septiembre 04, 2008

Scchh

Dicen que uno no puede dejar de soñar porque entonces se muere. Será por eso que durante todos estos días me sentía morir un poco. Pero lo que está claro es que quien tiene razón la tiene. Y aunque pierda la ilusión sé que volveré a recuperarla, y aunque se mueran mis sueños, tendré más. Porque lo que se me permite perder es la capacidad de soñar. Y sé que es así porque a pesar de la desilusión me cuesta volver a poner los pies en el suelo. Aunque a lo mejor es porque eso no lo he hecho nunca, y no fue más que otra ilusión. Siempre me he perdido entre mis sueños, y Nunca Jamás fue el refugio de cuando huía de la soledad encerrándome en ella. Nunca he sido muy consciente, ni consecuente. La inocencia la perdía por momentos, pero siempre acababa recuperándola. Porque hay cosas que no me apetece asumir, aunque sepa que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Ojalá no existiera la desilusión, ni las barreras. Ojalá bastara con desear un sueño para convertirlo en realidad. Es tarde, es hora de soñar. Espérame, que en seguida cierro los ojos para volver a abrazarte.

Adelante

Hay una buena cantidad de cosas que debo hacer para salir adelante, en las que emplear mi tiempo para ser lo que fui. La primera, más urgente y primordial es la de sonreír. Ya te has encargado por activa y por pasiva de recordármelo. Y realmente es fácil si estás a mi lado dándome ejemplo. Y parece que cantar a voz en grito las canciones que hablan de dolor no deberían ser un buen remedio. Pero desahogan, y mucho. Y eso ya es suficiente. Y además no me borra la sonrisa. Aunque no lo entienda ni siquiera yo. Sin más. También debería cultivar los idiomas, los de siempre, los de ahora y desenvolverme aquí y allá con el mismo desparpajo. Y acabar con lo que me ata. Seguir adelante, dejando atrás lo que me quita las ganas, huir de los muros que me acorralaban y todavía no han dejado de hacerlo del todo. Pero ya sin presiones. Simplemente con ganas de no dejar de caminar, mirando hacia delante. Porque sé que pase lo que pase en mi vida, no dejarás de estar a mi lado.

Recuerdos y canciones

Todavía no has dejado de estar en las canciones. Ayer no podía dormir y en cada acorde que escuchaba acababas apareciendo. Será esa sonrisa tuya que lo llena todo. Y me puse a recordar. Y a leer todo lo que había escrito sobre ti estos últimos dos años, pensando también en cómo te sentirías cuando lo leyeras ahora que todo está tan manido. Y es que te quise tanto ... que me cuesta entender cómo puede ser este el principio del fin. Porque todavía te quiero. Y aunque cambie la forma, jamás dejaré de hacerlo.

No está permitido dejar de sonreír

He de reconocer que me sigue costando levantarme por las mañanas. Pero una vez que lo consigo, pienso en tu sonrisa y recuerdo todo lo vivido y pienso en lo que me queda por vivir, no sé por qué pero acabo sonriendo yo también. Sabemos que es duro, pero tú lo haces mucho más fácil.
Ayer tuve una conversación con alguien muy importante en mi vida, alguien a quien quise mucho, más que a nadie antes de que llegaras tú, alguien a quien sin darme cuenta aprendé a querer de otra manera sin traumas, simplemente con el paso del tiempo. Y filosofamos de la vida, como siempre solemos hacer. Es porque los dos siempre tuvimos almas de poetas. Dos espíritus románticos que no fuimos capaces de encontrarnos suficientemente bien en el tiempo o sabe Dios en qué. él dice que sigue siendo el mismo, pero que aprendió a poner los pies en el suelo. Me hizo prometerle que por mucho que cambiara, jamás perdiera mi capacidad de soñar.
Me hizo pensar mucho. Durante estos días me había quedado sin sueños. Le dije que ya no sabía ni quien ni cómo era yo a estas alturas. Él se dio cuenta de que seguía siendo yo. Su chica transparente que no soportaba serlo. Quiso que se lo prometiera. Y le dije que lo intentaría. Que ya es más de lo que hace diez días podía imaginar.
Dejar que la quieran a una es una buena medicina. Es por eso por lo que a pesar de que quizás podría haber necesitado un espacio, en realidad no lo quise. Porque además, si me paro a pensar, en dos semanas escasas habrás echado a volar. Y no está la vida como para desperdiciar días sin estar a tu lado.

miércoles, septiembre 03, 2008

De querer y volver a querer

No es fácil eso de volver a buscar nuevas formas de quererte. A lo mejor no necesito eso. A lo mejor sólo puedo conformarme con transformar las que ya siento. Es como esa canción de Drexler de la que siempre hablo. Estoy segura de que contigo nada se pierde, todo se transforma. Y por ejemplo podría hacer una lista de las cosas que me gustan (que me encantan) de ti y que me pueden seguir gustando (y encantando). Como tu sonrisa, tus rizos o tus abrazos.


Me gusta que me digas que soy increíble porque tengo tiempo a todo, aunque no sea verdad, que te gusta la forma en que me entrego a los demás o que admires las cosas de mí que yo creo que en realidad no son admirables.

Me gusta que vengas a verme en los descansos y me gusta que sonrías cuando me ves. Y me gusta todavía más que quieras que yo haga lo mismo.

Me gusta cuando pides el café muy cargado, aunque ahora te hayas pasado al descafeinado y que lleves la merienda a la biblioteca. Me gusta también cuando hablas en voz alta y ni siquiera te das cuenta.

Me gusta que me robes los rotuladores mientras yo te robo el tipex. Me gusta que uses agenda y que me hayas regalado la del próximo año. Ya que no vas a estar aquí, al menos nuestra agenda cuidará de mí. Y me recordará que cuando te marches, tendré que comprarme un tipex porque no tendré a quien robárselo.

Me gusta que te pasees descalzo ensuciando los calcetines y que siempre rellenes el agua en la fuente. Me gusta pasear contigo, hablar contigo, cenar contigo.

Me gusta que leas mis cosas y me conozcas mejor. Me gusta que ya no haya secretos y que no tenga que esconder mis palabras. Me gusta que nuestra confianza haya sobrepasado los límites de lo permitido.

Y sobre todo me gusta quererte y que me quieras. Y no dejar de querer hacerlo.


Caminar

El mundo siempre gira. Da vueltas sin pararse, nunca se para. A veces tenemos la extraña sensación de que el tiempo se detiene. Pero no es así. Si pensamos eso es porque nos hemos quedado dormidos. Y cuando despertamos todo queda demasiado atrás. Y nunca, nunca, nunca se puede volver atrás. Es de dos más dos. Y es por eso por lo que no podemos permitirnos estar parados. Aunque para volver a caminar tengan que empezar por llevarnos de la mano hasta el camino.
(sí, la última frase tiene mucho que ver con mis conversaciones con Mon)

Re-surgiendo

Hoy me siento mejor. Es fácil tener energía cuando tu sonrisa está a mi lado permanentemente. Y es que a pesar de todo, sigues dándome las fuerzas necesarias para no caer. Y aprender a quererte sólo como tú me quieres es mucho más fácil cuando me abrazas así.

martes, septiembre 02, 2008

Quererte, necesitarte y ser feliz

No sabes hasta qué punto es importante saberte bien cerca. En los momentos difíciles, en los más duros trances, y ensalzando juntos cualquier atisbo de felicidad que amanezca en nuestros corazones. No sabes hasta qué punto te necesito.

Cicatrices

Abrir la caja de pandora es como quitar una tirita. Rápido e indoloro. Pero una vez abierta ... todo se desparrama. Y tenemos que aprender a volver a recopilarlo. Pero sinceramente, creo que el mejor mercurocromo son tus abrazos.

Cuando asola Septiembre


Septiembre es un mes difícil. Siempre lo ha sido. Y parece que cada año intenta superarse, aunque sea practicamente imposible. Septiembre y melancolía siempre van unidos en mis recuerdos. Y sigo sin poder concebir el uno sin la otra. Y esta vez, ni siquiera hay rutinas a las que volver. No quedan ilusiones, no quedan sueños. Y me esfuerzo en buscar mi sonrisa en el fondo de tus ojos cuando me pides que no deje nunca de hacerlo. Y me cuesta casi tanto como respirar.

Aunque duela

Y sé que tienes razón, aunque no sepas más de lo que yo te he dejado saber. Y tenemos todavía muchas causas pendientes. Y palabras. Y conversaciones difíciles que entre los dos somos capaces de hacer más fáciles. Y aunque duela, y siga doliendo como pocas cosas antes, he de confesarte que eres el mejor de los analgésicos. Quiero que sonrías, quiero que nada más verme pongas una sonrisa de oreja a oreja, dices. Como las que siempre has puesto tú cuando yo llegaba. Y siempre procuro hacerlo. Aunque me duela.

lunes, septiembre 01, 2008

Nosotros

Y en realidad, puede que todavía nos queden muchas cosas que hablar. Puede que yo tenga todavía mucho que decir, y mucho más que escuchar. Puede que ya no debamos dejar más lugar a la intuición, y al yo creí que sabías que ... Puede que aunque la partida esté más que acabada, merezca la pena enseñar las cartas. Aunque sólo sea para saber hasta dónde podía haber llegado la jugada. Porque te quiero, y me quieres. Y tenemos que seguir alimentando esta base de confianza que sostiene la amistad que nos une y unirá siempre. Y porque yo necesito volver a dormir bien por las noches, y sobre todo, necesito deshacerme de la desilusión antes de que pasen otros dieciocho días y tenga que decirte adiós de una forma más física que la anterior.

*


Hay gente que muere de amor, ¿no?
Pues yo estoy empezando . . .

No quiero

No quiero volver a echarte de menos antes de que te hayas ido. No quiero hundirme si no te tengo cerca. No quiero darle explicaciones al mundo de por qué esto es tan difícil.

Yo sólo quiero que no dejes de quererme a tu manera

domingo, agosto 31, 2008

Inevitablemente yo

Si es cuestión de confesar, preparo el café demasiado cargado, y además me gusta el fútbol. No podría ser infiel y no tengo puntería ni para jugar a los dardos ni para entender por qué no es importante dar en el centro de la diana. Y no, no llevo reloj casi nunca. Y si lo llevo, desde luego no lo uso.
Y para ser más franca, nadie piensa en ti como lo hago yo ... aunque te dé lo mismo.
Si es cuestión de confesar, suelo dormir mal por las noches, sobre todo esta última semana, y los domingos me ducho siempre con demasiada prisa. Lloro al menos una vez al día, y casi siempre es por ti, sin importar si afuera de mí hace frío o calor.
Conmigo nada es fácil, ya debes saber, me conoces bien ... y sin ti todo es tan aburrido
Y tienen razón los que dicen que cuando hay que hablar de dos es mejor empezar por uno mismo. Y lo he aprendido demasiado tarde, y gracias a ti.
Ya sabrás la situación, aquí todo está peor ... pero al menos aún respiro.
El cielo está cansado ya de ver la lluvia caer y cada día que pasa es uno más parecido a ayer. No encuentro forma alguna de olvidarte porque seguir amándote es INEVITABLE.

sábado, agosto 30, 2008

viernes, agosto 29, 2008

Resaca

El cielo tiene una luz tenue. Como tenues eran ayer las primeras lágrimas que se perdieron en el fondo de algún emepetrés. He decidido dejarme uñas de cantautora. Es un primer paso. Así quizás entre el niño bonito y yo conseguimos que los hermanos guitarristas autoaprendices nos digan cómo parecernos a ellos. Aunque no tengamos ni idea de solfeo. Sólamente ganas de provocar notas. O poder reproducir las canciones de Ruibal, o de cualquiera que se nos pase por la cabeza en este momento. Creo que lo mejor y lo peor que puedo hacer es refugiarme en la música. Aunque me pueda la tristeza y tú no lo entiendas

jueves, agosto 28, 2008

Volver a volar ... y a aprender a hacerlo

Hay quien dice que hay que endulzar los reveses de la vida. Con piruletas de corazón o chupetes de caramelo. No importa. Lo que importan son las sonrisas que se generen. Y volver a aquello que irremediablemente echamos de menos, a lo que nos hizo sonreír alguna vez. Y aprender nuevas formas de querer.Te.

martes, agosto 26, 2008

Imagina

Imagínate por un momento que hay un precipicio enorme, y al fondo, casi imperceptible, un río caudaloso de estos que no dejan títere con cabeza. Imagínate que lo sobrevolamos, que lo sobrevolábamos. Y no tenía miedo porque tú me llevabas. Y agarrada a ti no podía caerme.

Imagínate ahora que ya no estoy agarrada, que caigo lentamente, y que la profundidad es tan, tan grande que tardo demasiado en estamparme contra el agua. ¿Quién va a ser mi paracaídas ahora que no estás? ¿Quién estará en el río con un bote salvavidas para evitar golpes irreparables? ¿Cómo narices puedo aprender a volar mientras caigo boca abajo?

Nada significa nada

Es una extraña sensación de vacío, como cuando pierdes algo que nunca has tenido, cómo cuando rebuscas en todos y cada uno de los rincones de alma que se te ocurren y sigues sin encontrar nada. Porque ya no queda nada. ¿Dónde se fueron las canciones, todas las canciones? Y esas ilusiones que nadaron río abajo por las lágrimas que corrían por mis mejillas hasta que mis ojos acabaron por secarse una vez más. Las desgracias nos inspiran. Sí. Sobre todo esas que te dejan sin palabras hasta que empiezas a asumirlas. Y luego empiezan a salir a borbotones y no hay papel ni memorias externas suficientes para guardar tanta desdicha. Ayer volví a colgarme el crucifijo del cuello. Suelo llevarlo durante largas temporadas, sobre todo en las más difíciles. Para que así, mirando hacia abajo, lo sean menos. Y ahora … creo que me va a hacer falta Fe. Mucha Más Fe de la que siempre he tenido.

sueño o pesadilla

He de confesarte que esta mañana me desperté demasiado temprano, después de haber dormido demasiado poco, y mal, como cuando acabas de tener una pesadilla. Y deseé con todas mis fuerzas que fuera lunes de nuevo, que el día de ayer no hubiera existido, y que nada hubiera cambiado. Pero luego sentí esa presión en el pecho y ese malestar en el estómago que se han instalado en mi metabolismo desde anoche y comprendí que no era así. Pero incluso así necesité comprobarlo. Cogí el móvil y miré la fecha: 26 de agosto de 2008. Sí, era martes ya. Mensajes recibidos, un mensaje de ayer. Sí definitivamente, ayer existió. Y vaya si existió. Hubiera dado cualquier cosa porque sólo hubiera sido un mal sueño.

lunes, agosto 25, 2008

¿Sabes?

Tengo la mala costumbre de ser de efecto retardado para algunas cosas importantes. Y de tener la tripa sensible o frágil o no sé cómo denominarla. Y todo lo que me afecta acaba dando vueltas por ella. Hoy he sido incapaz de cenar. Quizás porque me ha costado unas diez horas asumirlo. Y una vez asumido, se me ha cerrado la boca del estómago. Creo que hacía demasiado tiempo que no ocurría. Tanto, que ni siquiera recuerdo que me hubiera pasado antes. Pero seguro que ha sido así. Con mis ganas de comer se han ido también mis sueños e ilusiones. Y ahora ... ¿qué me queda?

apagándome

Me hubiera gustado que el mundo se equivocara, que no hubiera confusión, que las cosas hubieran estado siempre claras. Me hubiera gustado no haber perdido el tiempo, aunque he de confesar, que a tu lado nunca el tiempo es perdido y que quererte ha sido lo mejor que he sabido hacer nunca, aunque haya sido la más equivocada de las decisiones. Al menos, la de quererte de esa forma. Pero si no recuerdo mal, nunca elegí tal cosa. Las mayores decisiones de mi vida han sido las que no he tomado. Y hacerte formar parte de la banda sonora de mi vida ha sido la mayor de ellas. Y ya ni siquiera tengo lágrimas con que llorar la desilusión. Sólo amor, y más amor. Y nada que hacer con él. Ni una simple dirección a la que mandarlo.

Ahora

Resulta que todo lo que siempre pensaron algunos es cierto. Resulta que el asume que siempre le decimos a cierta persona se ha vuelto en mi contra. Resulta que tengo demasiadas cosas que decir y no digo nada. Y resulta también que el latido de mi corazón aminora por momentos.
Y es que nadie dijo que fuera fácil.
Y es que no hubo nada nunca más difícil.

¡ja!

¿Difícil?

Difícil es sacarse una tesis doctoral al tiempo que el último año de solfeo mientras en tus ratos que no deberías denominar libres trabajas como repartidora de pizzas en moto por Madrid, que es bien grande. Y además eres independiente, vives sola y nadie comparte contigo las tareas domésticas.

Eso es difícil, sí.


Esto simplemente es imposible.

Principios y Finales

Mi corazón, esta mañana de finales de agosto, ha amanecido devastado por el huracán. Y con la serenidad de quien mira por la ventana sintiéndose a salvo de la desgracia, pero sin nada por lo que luchar ya, me toca recomponer los pedazos de sueños que jamás se cumplirán. Y ver cómo se va acrecentando la amistad mientras todo lo demás salta por los aires.
Creo que nunca te había querido tanto como ahora, al principio del fin.

domingo, agosto 24, 2008

Y dime ...

Es esa canción. Nunca me canso de escucharla. Nunca dejará de recordarme a ti. Y nos pregunta si estamos equivocados. Y no sabemos qué responder. Sólo sabemos que estamos aquí. Estás tú. Estoy yo. Juntos o no. Sé que estás conmigo. Por encima de todo. Aunque no haya nada más. Pero vivimos. Y tenemos ganas de hacerlo. Y no nos cansamos. Y si hay que creer en algo, yo creo en ti y en mí. Y en que nos une el rock&roll.


sábado, agosto 23, 2008

Relojes que se detienen

Hace falta muy poco para hacerme llorar, pero hace falta mucho menos para hacerme sonreír. Soy tremendamente emotiva. Para lo bueno. Para lo malo. Y lo más curioso es que no lo parece. Sigo siendo más frágil de lo que parece y mucho más fuerte de lo que soy consciente. Pero a estas alturas es difícil cambiarme. Sobre todo porque no quiero hacerlo. Aunque no sé si eso ahora mismo es bueno o es malo. Soy capaz de llorar mares enteros con una canción protesta, con la escena cumbre de la película más tonta del mundo, o al ver a mi gimnasta favorita besar el tapiz entre lágrimas en la que podría haber sido su última actuación en unos Juegos Olímpicos (aunque no lo fue). Soy capaz de sonreír porque en el orden aleatorio del Reproductor sale esa canción que me hace pensar que la vida siempre merece la pena, o mirar por la ventana y ver el sol que debería haber estado presente todo el mes de agosto y no ha sido así, o también al ver alguna sonrisa en las caras de aquellas personas que fueron importantes en su día, que todavía no he podido ni querido olvidar, a las que todavía se echa de menos.

viernes, agosto 22, 2008

Palabras

Resulta que dicen que es verano, pero Agosto pasa sin pena ni gloria, como el de las canciones de Alex Ubago, sin que tengamos tiempo a ponerle remedio antes de que nos asole el mes más negro.
El calentamiento global o los aparatos de aire acondicionado, nadie sabe los motivos pero mi estado oscila entre lo febril y lo insoportable. Y últimamente ni siquiera yo soy capaz de soportarme. Y de repente resulta que mi signo del zodiaco se hace presente. Yo creo que nunca ha dejado de estarlo. Lunática, y con signo de fuego. No es mi culpa, han sido las circunstancias.
Hace dos días que no te veo. Y eso me produce más ansiedad que la sola idea de desconectar del mundo exterior. Fuera, el día está nublado. Echo de menos el sol. Echo de menos compartir contigo los días de sol. Y escuchar contigo las canciones de Amaral. Pero no por ello dejo de escucharlas, aunque sea en soledad. Porque cuando las escucho, en el fondo, tú también estás.
Últimamente grito mucho, y eso no favorece a la recuperación de mi garganta, tocada de las noches a la fresca. Noches en las que hace demasiado que no coincidimos, noches en las que siempre acabo hablando de ti aunque intente olvidarte en el fondo de vasos de cubata. Con pipas con sal y mucho hielo.
Hay una chica que se sienta siempre en la mesa de atrás, detrás de los libros de Historia. Antes suspiraba por ti. Ahora ya no lo sé. Sólo sé que yo lo sigo haciendo. Creo que en algún momento quiso odiarme. No la culpo. Yo también quise odiarla a ella. Pero el odio es tan volátil como irracional, así que nunca llegó a materializarse.
Y no sé qué pasa que ahora siempre que escribo sobre ti, apareces. Incluso cuando estoy casi segura de que no vas a venir.
Parece que ya nada tiene sentido, que es imposible entender nada.
Pero en realidad, nunca nada tuvo tanto sentido como hoy.

jueves, agosto 21, 2008

Almu



Ayer volvió a hacerme llorar. Verla emocionarse delante de las cámaras de TVE hablando de su retirada. Me parece mentira que después de estos Juegos no vaya a volver a verla competir nunca más. Ese momento en el que bese el tapiz por primera, última y única vez será emocionante para todos los que la seguimos desde hace años.



Algunos quizás no lo entiendan, para algunos no será más que una deportista más. Pero no lo es en absoluta. Ayer se autodefinió como una estrella de la gimnasia, y realmetne se lo creía. Y lo es. Lo es no sólo porque sea buena, no sólo porque sea constante, no sólo porque tenga carisma, no sólo porque no pierda la sonrisa.



Almudena Cid es una estrella porque tiene espíritu de deportista 100%. Porque ha llevado la rítmica por bandera allá donde ha ido, consiguiendo que la gente hablara de ella y fuera reconocida.



Y ha tenido la fuerza, las ganas y sobre todo el autoconvencimiento de que si te esfuerzas y luchas, y tienes ilusión PUEDES. Y así se ha plantado en sus cuartos Juegos Olímpicos. Es la única gimnasta que lo ha conseguido. Y eso será porque no es fácil, está claro. La rítmica es uno de esos deportes en los que a los 20 años empiezas a ser ya mayor (di tú que yo me jubilé a los 18, pero obviamente no vamos a comparar mi estado físico con el de ninguna profesional, seamos serios).



Y ella a sus 28 está representando a España en unas Olimpiadas. No, desde luego que no es fácil. Y si lo ha conseguido ha sido por su tesón, por su empeño, porque dijo puedo y pudo. Y nada podría hacerme más feliz que verla retirarse por todo lo alto. Y es que aunque estos sean sus últimos Juegos, sus últimos campeonatos, siempre será la mejor gimnasta española de la historia. Sí, sé que eso es subjetivo totalmente, pero este es mi blog, y para mí Almu es Almu.

Y punto.

miércoles, agosto 20, 2008

In-fle-xión

No hay nada como echar la vista atrás y ver cómo has llegado hasta dónde estás para saber hacia donde se dirigen tus pasos. Yo sé que hasta aquí he caminado sola aunque bien acompañada. Aunque no tenga sentido. Pero si cierro los ojos siento que no quiero dar un paso más sin hacerlo contigo.

martes, agosto 19, 2008

Schhhhh

Detesto tus silencios cuando yo no los escucho.
Detesto todavía más las cuentas atrás para las despedidas.
Definitivamente No Quiero Que te Vayas

Elle





Siempre fue lo suficientemente especial como para no ser chica de una noche

pero nunca lo bastante como para ser la chica de todas las noches.

lunes, agosto 18, 2008

Suspiros

Cada segundo que paso a tu lado se vuelve inestimablemente valioso. Será porque las cuentas atrás intensifican los instantes. Es increíble lo que se puede llegar a magnificar una mirada penetrante hacia mí o hacia la nada que se cruza con la mía y nos hace sonreír a ti y a mí. Es imposible no sonreír a tu lado. Quizás es esa circunstancia la culpable de todas las demás. No lo sé, pero tampoco me quitan el sueño los motivos, sino las consecuencias de todo esto. Y odio y a la vez adoro esas milésimas de segundo en las que por nuestra cada vez más reiterada torpeza nuestros labios se rozan involuntariamente. Y volvemos a sonreír. Como si no ardiera mi alma por dentro cuando algo así sucede. Creo que he aprendido bien a disimular según qué impulsos, a pesar de todo. Y Tú sigues siendo el dueño y causante de todos mis suspiros.

domingo, agosto 17, 2008

Genial

Eres genial, dices. Y no sé si con la boca grande o pequeña porque lo dices por escrito. Como casi todo lo que últimamente nos decimos. Y casi es mejor así. Porque hay cosas realmente difíciles de pronunciar. Sobre todo para mí. Sabes que detesto descontar días, aunque sea para reencontrarme con quien me quiere, pero hacerlo para decirte adiós es absolutamente devastador. Y los días, sin embargo, pasan inexpugnables, por mucho que yo pueda rezar para que el tiempo se detenga y tú te quedes a mi lado. Sí, yo fui quien te animó a marcharte; pero no es menos cierto que a día de hoy no quiero que te vayas, pues aunque siempre supe salvar las distancias esta vez será mucho más difícil de soportar. Porque se trata de ti. Y dices que no estás por la labor de alejarte de mí, y eso me da la seguridad de que nunca dejarás de formar parte de mi vida por muy lejos que estés de casa, o que yo lo esté. Pero aún así me duele. Y me duele que seas tan genial que a pesar de los pesares nunca dejes de quererme a tu manera. Y me duele no ser lo suficientemente genial como para no tener dudas y confiar en ti al cien por cien. Pero es que en este juego ... está claro que no podemos tener ambos las mismas cartas. Y por eso tengo miedo de perder la partida.

viernes, agosto 15, 2008

Mientras tanto ...

Anoche te escribí. Era uno de esos textos que normalmente no me atrevería a enseñarte porque hablaba de ti. Pero luego pensé en todos aquellos textos que habías leído ya, que hablaban de mí y de mis circunstancias, sí, pero también de las personas que me rodean. Y pensé que quizás te gustaría saber que también escribo sobre ti. Y además, mucho más de lo que imaginas. Me resulta difícil enseñarte lo que escribo, porque en realidad muy poco de lo que escribo no habla sobre ti. Pero decidí que ya era hora de que leyeras alguno. Quizás alguno que no fuera del todo evidente. O quizás sí. ¿Quién puede saberlo? ¿Dónde está el límite de la evidencia? Sólo quería que supieras que me importas, y que iba a echar de menos. Sólo eso. Aunque si quisieras leer entre líneas, decía mucho más. Y ahora me encuentro sumida en la incertidumbre más profunda. Sin saber si lo has leído ya, o qué piensas al respecto. Esperando tu visita, esa que siempre haces en tus ratos libres y que hoy se retrasa. ¿Y por qué hoy precisamente tardas tanto? ¿Y por qué hoy precisamente quizás no aparezcas? Y cuando mi frustración y mis temores llegan al punto más alto … tú simplemente apareces. Como si nada. Más callado y distante, quizás. O a lo mejor son simplemente imaginaciones mías. Quizás yo también lo estoy. A lo mejor ni siquiera lo has leído todavía. O a lo mejor sí y no sabes que decir.

jueves, agosto 14, 2008

Quedarse y aguantar

Es curioso. Se me acelera la respiración con demasiada facilidad. Y ni siquiera estás aquí. Quizás ese sea el problema. Que ya te echo de menos cuando no te veo, experimentando una especie de preludio de lo que vendrá cuando no estés. No dejo de pensar en ello, porque es algo que me atormenta. Quizás sea esa la razón por la que me cuesta tanto conciliar el sueño, quizás porque tengo miedo de perderte. Y sé que no va a pasar. Quizás lo que más miedo me da no es perderte, sino pensar que puede suceder. Y todavía me tiembla el pulso. Y juraría que hasta tengo taquicardias. Será la ansiedad de verte alejar poco a poco, la misma que te acompaña estos últimos días. Y es que marcharse nunca es fácil, pero quedarse es mucho peor.

miércoles, agosto 13, 2008

Volviendo a descontar días …


No me imagino recorrer ningún camino sin que tú camines a mi lado. Y lo sabes. Porque aunque no te vea, siento que estás a mi lado en cada paso. Y quiero que siga siendo así. Te echaré de menos, mucho más incluso de lo que tú no te cansas de repetir que me echarás de menos a mí. Pero a veces me dejas sin palabras. No quiero perderte, dices. Como si eso fuera siquiera posible. Sabes, sabemos, que no lo es. Que sin ti jamás podría volver a ser yo. Así que no pienso permitir que te vayas demasiado lejos. Y con esto no me refiero a los kilómetros, bien sabemos que las distancias no se miden ya así. Con esto quiero decir que no habrá nada que me separe ni un poquito de ti. Porque lo único que podría separarnos, sería alguno de los dos. Y por el momento, me temo que ninguno estamos por la labor.

Adicciones peligrosas

No recuerdo bien aquellas clases en las que nos explicaban los peligros de la vida ahí fuera. No recuerdo que en el tema de las adicciones me hablaran de ti, a lo mejor es que hice pellas ese día. Y sin embargo, eres la más peligrosa de todas. Quizás por no saber que lo eres. Así, sin haberme dado cuenta de por qué o por qué no, he caído irremediablemente en ti y no creo que pueda desengancharme fácilmente. Ni aunque se marchen todos los trenes del mundo, ni aunque pasen treinta y ocho días y te vayas de mi lado. Porque ni siquiera así podrás salir de mi vida. Y es que no sé que voy a hacer con este síndrome de abstinencia que me asola.

lunes, agosto 11, 2008

Compartiendo

Estás a mi lado, como tantas otras veces. Y de vez en cuando nos miramos, sonreímos y no sabemos por qué. Son esa clase de cosas las que me hacen levantarme cada mañana, las que me motivan a seguir, a esforzarme, a querer luchar por un propósito. Sabes como nadie que esto no me llega, que no me llena, y quizás por eso me ayudas a centrarme en esta vida que no acaba de convencerme. Y me regalas sonrisas cada día. Sólo para que yo no deje de sonreír. Sólo para estimularme a conseguirlo. Sé que la motivación tiene que salir de dentro de mí, pero es mucho más fácil cuando tú me ayudas a encontrarla. A pesar de todo.

domingo, agosto 10, 2008

Sin.sentidos

Solía llevar gafas oscuras y muy grandes para ocultar sus sensaciones a todo aquel que quisiera aventurarse a adivinarlas. Y callaba. Callaba demasiado. Tanto que cuando su paciencia rebosaba el límite de lo permitido, la situación le desbordaba. Y entonces todo dejaba de tener sentido. Porque se pasaba la vida buscando un equilibrio que empezaba a dudar de que en realidad existiera. Y terminaba siempre odiándose a sí misma. Porque siempre había detestado la cobardía. Y sin embargo, siempre le había faltado valor para ser ella misma.

sábado, agosto 09, 2008

viernes, agosto 08, 2008

Esperando

Hay días en los que vienes a verme y nos saludamos con un par de besos que nos pedimos, o nos damos sin pedir, que es mucho mejor. Y sonreímos y nos reímos. Y nos miramos de esa manera que a mí me hace estremecer por dentro. Y hay noches en las que intento olvidarte y disfruto de cada instante. Pero siempre hay algo que me recuerda a ti. Como ver de lejos a las personitas que más quieres, o saludar al amigo de tu amiga o hablar de ti con los compañeros con los que compartiste la infancia o la adolescencia. Y las canciones. Todas las canciones hablan de nosotros. O al menos eso a mí me lo parece. Y no dejo de esperar tus llamadas.

miércoles, agosto 06, 2008

Agosto

Y apareces de repente, cuando nunca te espero, cada vez que hablo demasiado de ti. Y charlamos sobre lo vanal y lo humano. Y me dices cosas como que te encanta como escribo aunque no hayas leído nada de lo que escribo para ti, pero sí todo lo demás. Y resulta que a veces vienes a verme en tus ratos de descanso sólo para ponerme la mano en el hombro y darme fuerzas. Como acostumbro a veces a hacerlo yo. Y coincidimos por aquí y por allá. Y hablamos de tus amigos y de mis amigos. Y compartimos momentos irrepetibles. Y resulta que volvemos a encontrarnos por casualidad y cuando eso ocurre y no hay nadie más a nuestro alrededor parece que el mundo se detiene. Y me das dos besos. Y me regalas cosas que le ponen un poco de sal a la vida, y otras que la endulzan. Como tus historias, o tus sonrisas. Y muchas cosas más. Y no quiero empezar de nuevo a hacer [des]cuentas atrás. Aunque vaya a ser inevitable . . .

lunes, agosto 04, 2008

Cosas que me dices ...


-Te voy a echar mucho de menos cuando me vaya
-Sí
-Tus risas.
-Sí
-En serio, te voy a echar mucho de menos cuando me vaya.
-Sí
Y yo decidí simplemente comenzar a contar botones en mi memoria para no pensar en que cuando te marches una parte de mí se dedicará a hibernar en silencio

Las noches confusas

Y es evidente que la noche y las circunstancias desfavorables influyen negativamente en el equilibrio mental de cualquier joven, especialmente cuando la bipolaridad atormenta a las pocas neuronas que la asolan. Y hasta el más insignificante detalle puede poner en marcha la bomba de relojería de las emociones inestables. Y hay abismos que abren más y más hondos cada segundo que transcurre. Y ella se asoma, y se tambalea, y resbala y siempre encuentra obstáculos para caer del todo y resulta que no hay ramas a las que agarrarse. En realidad, en lugar de eso hay manos extralargas que la sostienen y no sólo eso, sino que la levantan, la depositan en la superficie y se dedican a echar más y más tierra sobre ese agujero para que nunca jamás vuelva a abrirse. Y resulta que a la mañana siguiente. O quizás un par de días después nadie es capaz de diferenciar la tierra que cubre el agujero de la que pisan sus pies. Porque se ha endurecido tanto que resulta que el precipicio imaginario nunca existió.

domingo, agosto 03, 2008

viernes, agosto 01, 2008

Naufragando

Es curioso. Es más que probable que no hayas escuchado más que un par de canciones de mi músico favorito. Seguramente no sepas cuántos discos ha sacado, en qué grupos ha estado o el nombre de ninguna de sus canciones. Y sin embargo cuando lo escucho se me remueven las entrañas al son de sus acordes dibujándote a ti. Y además si tú me miras sabes todo lo que estoy sintiendo aunque sea la primera vez que le escuchas. O la cuarta, o la decimonovena. No sé si es por intuición, o por el brillo de mis ojos.