Mostrando entradas con la etiqueta Esteiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esteiro. Mostrar todas las entradas

martes, diciembre 02, 2008

Esteiro



Me gusta mi barrio. Me gustan sus calles, me gusta su historia. No me gusta que su parte antigua se esté cayendo y nadie haga nada por impedirlo. Me gusta el café de la República y los bollos del Quintana. Me gusta que tenga ese carácter arcaico-militar que tantos detestan. Me gustan las comidas en el Choyo y las cenas en el Algo Así. Me gustan los recuerdos que me asolan en cada esquina. Me gusta pasear a Zapo y cambiar de ruta cada día. Me gusta la gente que me conoce y me saluda por la calle. No me gusta que la fiesta haya perdido su magia o que los alrededores del polideportivo sólo se llenen en los grandes eventos. Me gusta leer el periódico en la barra del Carem y echar de menos la Cafetería del Campus. Me gusta que A Casa Do Patín sea la biblioteca más hermosa que he visitado, y que el aulario se haya convertido en mi segundo hogar. Me gusta celebrar San Pepe cada año y no pisar el comedor universitario más que los días de rigor. Me gustar vivir aquí, me gusta ser parte de esto, me gusta que todo el barrio sea mi hogar.

lunes, octubre 20, 2008

antes de ti

¿Te acuerdas? No. Es lógico. Porque de aquella tú no estabas. El barrio parecía más pequeño y viejo, pero igual de destartalado. La Avenida ya había sido construida y cientos de nuevas familias de bien pasaban a ocupar aquellos edificios. Había una tienda de chuches donde luego hubo muchas empresas de telefonía movil diferentes, y talleres de reparación informática. Se llamaba La Xeitosa y las gominolas se cobraban a duro, y no al peso, lo cual nos permitía calcular cuántas podíamos comprar con las monedas que salían de nuestro bolsillo. Solíamos ir allí después de ver a los niños del colegio jugar a fútbol sala en el pabellón del barrio. Creo recordar que una vez el niño que nos gustaba a todas nos dedicó un gol. Muchos años después resultó que tú hiciste lo mismo conmigo, precisamente en aquel mismo lugar. E íbamos a aquella tienda con la adrenalina y la emoción recorriendo todo nuestro cuerpo y comprábamos ladrillos, cocacolas y corazones de gominola, y bebíamos esas artificiales cantimploras rellenas de un líquido de color llamativo que nadie se preguntaba de qué estaban hechas.
Sí, porque hubo cosas dulces en mi vida antes de conocerte, pero ninguna como Tú.

lunes, septiembre 08, 2008

Recordando

Me gusta de vez en cuando recordar quien fue. En realidad, me gustó ser quien fui, no sé si más o menos de lo que me disgusta en ocasiones ser quien soy. No puedo decir que me sienta orgullosa de mi manera de hacer determinadas cosas. No, definitivamente no lo estoy. Recuerdo que una vez sí lo estuve. A pesar de los pesares. Me gusta mi barrio por eso. Porque en él puedo estar paseando tranquilamente una mañana laborable y encontrarme con gente que me conoció antes. La que me conoció siempre. Y hablando con ellos puedo recordar quien fui. Y recordar que hubo un tiempo en el que tanto yo como los demás estuvimos orgullosos de que yo fuera así. Y en esos momentos siento la fuerza suficiente como para cambiar las cosas. Como para no ser la que fui, pero sí llegar a ser alguien de quien merezca la pena estar cerca.
Y es que hoy más que nunca necesito volver a quererme.

domingo, octubre 28, 2007

A Patri

Y despedirme. Como quien pronuncia un hasta luego más. Como si pensara que cualquier día de las próximas semanas nos cruzaremos por casualidad por alguna de las calles del barrio. Como llevamos años haciéndolo. Y saber que no es así.
Una de las razones de que éste fuera mi hogar con más fuerza de la que cabría esperar, es porque formas parte de él. Y el tenerte tan lejos de Esteiro hará que nuestro barrio sea un poco más frío.
Al volver a casa hoy una lágrima brillaba en el rabillo de mi ojo izquierdo. Era porque te voy a echar de menos.
La del ojo derecho, sin embargo, era porque sé que es tu manera de reafirmar tu felicidad.