
Me gusta mi barrio. Me gustan sus calles, me gusta su historia. No me gusta que su parte antigua se esté cayendo y nadie haga nada por impedirlo. Me gusta el café de la República y los bollos del Quintana. Me gusta que tenga ese carácter arcaico-militar que tantos detestan. Me gustan las comidas en el Choyo y las cenas en el Algo Así. Me gustan los recuerdos que me asolan en cada esquina. Me gusta pasear a Zapo y cambiar de ruta cada día. Me gusta la gente que me conoce y me saluda por la calle. No me gusta que la fiesta haya perdido su magia o que los alrededores del polideportivo sólo se llenen en los grandes eventos. Me gusta leer el periódico en la barra del Carem y echar de menos la Cafetería del Campus. Me gusta que A Casa Do Patín sea la biblioteca más hermosa que he visitado, y que el aulario se haya convertido en mi segundo hogar. Me gusta celebrar San Pepe cada año y no pisar el comedor universitario más que los días de rigor. Me gustar vivir aquí, me gusta ser parte de esto, me gusta que todo el barrio sea mi hogar.