domingo, enero 09, 2005

....El color de tus ojos es el que rodea mis paseos por mi vida, el que levanta polvo a cada paso que piso. Y no puedo llorar, ni quiero. Antes lloraba por la tristeza que acompañaba a mi forma de vivir. Hoy estás aquí y no me salen las lágrimas ya. Pero mis ojos quedaron un día fulminados por los tuyos. Ma ayudaste a levantar mi vida del suelo y a salir de la prisión en la que yo misma me encerré para no volver a confiar.
La tensión se rompió, el silencio se quebró. Anoche todo cambió. La guerra estalló sin avisar, y el enigma del desenlace nos rodea a ambos, y a todos. Quiero dejar todo eso atrás, olvidar el dolor y ponerme rumbo a tu boca de acero, para que dejemos de ser marionetas atrapadas en barcos de cartón. Esta vez todo empieza a tener sentido, mañana verás la señal que nos indique que ahora todo está esperando por ti, porque eres tú el que decide.
He colgado mis botas de correr por la vida para llegar pronto a los sitios. Ya no importa, sólo quiero vivir el presente, sólo me importa el sonido de tu voz cuando hablas, y de la mía cuando hablo yo. ¡Qué importan hoy las horas sin dormir! ¡Qué importan hoy los demás! A mí sólo me importa que estés ahí, que te veo y te escucho, que te siento y te huelo. Aún nos queda todo por inventar: los días del verano que aún no ha llegado, las habitaciones de un hotel por construir, aun ayer que recordar....

1 comentario:

Rachel dijo...

Escribes palabras bellísimas ;)