domingo, noviembre 16, 2008

Camelos

En realidad, hay muchas maneras de minimizar conceptos, o de quitarle importancia a los grandes dramas existenciales de la vida que nunca lo fueron tanto. No todo puede ser como una canción de Joni Mitchell, si no, seríamos todos kamikazes con la ansiedad por las nubes y el mundo sería un lugar inhabitable. Por ejemplo. Es como odiarte sin tener un motivo de peso. Porque si nos ponemos exigentes no tengo nada que reprocharte aunque quiera. Y puedo patalear y enfadarme todo lo que me apetezca. Y no respirar hasta ponerme tan azul como papá pitufo. Pero no tengo derecho, y además no gano nada con ello. Y aún encima resulta que los deslices nocturnos son como las lagunas en la memoria, que mientras no haya un compromiso firme no se pueden echar en cara. Así que he decidido dejar de pensar demasiado. Y simplemente volver a disfrutar de esto. Aunque no sepamos lo que es. Aunque de momento sólo nos estemos conociendo.

1 comentario:

Aniña (@vampyevil) dijo...

Piensa en ti misma, en si te compensa una vez lo sepas... lucha pero nunca te olvides que estas jugando con tu corazon, cuidalo...nadie lo hara por ti

besitos