lunes, marzo 05, 2007

Cuando ya ni siquiera me molesto en cumplir los plazos. O en apurar los últimos cartuchos de las fechas que caducarán. Cuando ya no quedan motivos ni razones. Cuando se agotan las ganas, cuando pienso que por mucho que lo intente dará lo mismo. Cuando ya ni siquiera se me hacen nudos en el estómago. Cuando parece que todo lo demás da igual. Cuando no me entienden, ni me entiendo. Cuando desaparecen las preocupaciones y con ellas mi motivación. Cuando todo esto sucede, a veces puedo volver a sonreir sólo si sé que sido capaz de conseguir que me añoren desde el sur del Mediterráneo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

las cosas, si no las hay, se inventan y punto.

lo primero que hay q salvar es la cabeza, y si para ello hay q mentirse, uno se miente y listo.

es triste, sí, pero a mi me funciona hasta el siguiente dolor de cabeza.

Anónimo dijo...

mmmmmmmmmmmmmmuá