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lunes, julio 25, 2011

Días de Mar

Días de Mar. Tardes de Sol e Sal. Un verán agochado que sae só cando quere deixar pingas de maxia sen avisar. Ese olor a Sal que che penetra ata os ósos, ese que nas vilas mariñeiras xa medra dentro de un. Desfrutar dunha tarde de Mar improvisada, na que tan só importa sentir no máis fondo ese olor a Mar. Unha tapa de polbo á mugardesa, ás veces, pode resultar o máis apetitoso dos manxares, despois dun paseo en lancha contemplando a boca da nosa ría.

viernes, enero 23, 2009

Temporal

Pablo,
llamado a ser apóstol,
escogido para anunciar el Evangelio.
Y cuando el cielo y el mar rugen, lo mejor es resguardarse entre cuatro pareces, desempolvando viejos recuerdos en papel, y canción tras canción. Expectante, hasta saber que tú también estás protegido a buen recaudo. Queriendo verte hoy, como cada día. Esparando impaciente a mañana. Sabiendo que nos debemos un buen lote de caricias acumuladas durante la semana.

jueves, julio 17, 2008

El Mar, Tú y Yo

No llegan las aguas tranquilas o frías. Los días soleados de calor compartidos. No llegan los juegos y caricias empapados de agua del mar. Los sustos traicioneros o los besos pidiendo clemencia o perdón. Nunca serán del todo suficientes.
Y sin embargo, pocas cosas me transmiten tanta paz, tanta serenidad. Nunca pensé desconectar de tal modo a estas alturas por el simple hecho de cerrar los ojos bajo el sol y girar la cabeza, abrirlos y ver tu sonrisa a mi lado.
Porque nada me hace tan feliz como estar a tu lado. A pesar de todo.

viernes, junio 27, 2008

Sueños



Volver a tener sueños sin sentido, en los que lo único que tiene sentido es que estás tú y estoy yo. Y estamos juntos.

domingo, abril 15, 2007

Paseos al puerto. Mensajes sin alma. Buscar cualquier momento para recordar los buenos sentimientos. Saber inevitable el curso de los acontecimientos. No poder escapar de tus miradas.

jueves, noviembre 11, 2004

Mi vida en este pueblo junto al mar pasa sin pena ni gloria, con la ilusión con la que yo me entrego a tu cuerpo y a la primavera de nuestra juventud. Olvídame si puedes y huye de esta carcel sin salidas, sin rejas ni treguas, vete lejos a beber la vida sin el lastre de mi presencia. Desprecia los limones y sigue el rumbo de tu alma sin esperar que mis huesos se aten a tus dedos. No escuches el sonido de mi guitarra pidiendote que vuelvas, ignorala. No sientas mis manos rozando tu pelo o desabrochando tu camisa. Sigue el compás de tu sueño sin perder el tiempo. Coge tu pantalón vaquero y sigue la luz de tu destino que, si debe ser así algún día, quizá en otra vida, nuestros ojos volverán a encontrarse bajo el cielo aZul de Granada.

domingo, octubre 17, 2004

En la noche se dibuja una sombra perdida dirigiéndose a las rocas. La tempèstad azota el mar. Las barcas tiemblan , saltan y caen al agua. La Luna está oculta tras las oscuras nubes tormentosas; tiene miedo, por eso se esconde y huye de los claros. Su oído escucha, escucha truenos. Y tiene Miedo. Se encuentra solo, solo entre la Vida y la Muerte. Al fondo, el Cielo. Pero no es el cielo de siempre, es un cielo extraño, no es su cielo. Abajo, el mar, pero ya se sabe que el Mar es mucho mar. El Mar tiene vida propia, el Mar siente, al Mar le duele. Y el Mar lo aprecia, le tiene cariño al joven marinero. No desea su muerte. Por eso le ha pedido al Viento que se alíe con el Cielo para hacerle embravecer y hacer sentir al joven Miedo. No miedo de morir, pues ese miedo alberga su alma desde y por siempre, sino miedo de lo que va antes de la Muerte...


[una historia de marineros al más puro estilo Dea pero con final feliz de aquel curso de 4º, lastima que la informática hiciera que se quedara a medias....]

lunes, agosto 02, 2004

Meirás

Cierro los ojos y veo el mar
las olas tienen vida
golpean las rocas
y estallan en el cielo.
La orilla viene y va
sube y baja;
sabe a arena y a sal
a sol de estío
a brisa de mar.
Las nubes se alejan
los barcos navegan
cielo y mar se funden
en un óleo
compuesto de tonos de azul
de verdes y blancos
de transparente inquietud.
El Atlántico ruge
avisa, sonrie
agita las mareas
y las coloca en su sitio.
Los peñascos se cierran
y el mar,
el mar se eleva.
El mar es otro
distinto al que veía antes
y es que el mar,
mi Mar,
es mucho mar.