jueves, febrero 19, 2015

Mi Paracaídas y otras historias


Toda una vida aprendiendo a saltar sin cuerda
y ahora, además de cuerda,
he encontrado un paracaídas.

Y ni siquiera lo sabe.

lunes, febrero 16, 2015

Ausencia de Ti


Cada día que paso sin verte
es como si me faltase el aire.

Cada día que paso alejada de tus besos
tengo más ganas de ti.

Quererte es, sobre todo, inevitable.

martes, febrero 10, 2015

Respirar.Te


De vez en cuando, todavía me quedo sin respiración. Pero no de esa forma mágica en la que se para el tiempo. No. Nada que ver. Me abruma la presión, me invade la ansiedad. Me falta el aire en los momentos en los que mi mente gira como el aun de una olla a presión. Y no consigo avanzar. Sólo llorar. Y, a duras penas, conseguir respirar. Aunque hay días en los que parece imposible. Sobre todo cuando tú no estás. 

jueves, diciembre 04, 2014

Otra vez

He vuelto a quedarme dormida en el autobús. Como cuando trasnochaba para hablar contigo y luego trabajaba y estudiaba. Como ayer. Como antes. Como cuando todo empezaba. Porque de vez en cuando, entre nosotros, es como si todo volviera a nacer. Y no importa que hayan pasado dos o seis años, porque en cada nuevo comienzo te quiero un poco más.

domingo, noviembre 30, 2014

Funambulista



Cuando el dolor es tan intenso como silencioso,
cuando el cielo es rojo o gris, 
como los días que quedan por venir,
cuando abrir los ojos cuesta tanto como respirar...

A veces hay días, semanas, meses
que son como un largo letargo, 
como un sueño demasiado real, 
como una pesadilla encubierta.

A veces parece que el tiempo se detiene
justo en la hora que no marca ningún reloj.
A veces el mundo gira tan deprisa que no puedes más que quedarte quieta.

A veces, y sólo a veces,
el mundo se tambalea
y ni siquiera parece notarlo.



jueves, noviembre 27, 2014

Ya no ...

¿Sabes? Ya no queda prácticamente nada de lo que fui. Ya no intento dibujar constelaciones con mis lunares ni bajo a saltitos las escaleras de casa. Me he cansado de soplar el flequillo cuando me crece demasiado y ya solo me muerdo las uñas en contadas ocasiones. Sigo teniendo manos frías, eso sí. Hay cosas que jamás cambian. Como el pensar demasiado en todo y en todos, y casi nunca en mí. Y, sin embargo, ya no soy capaz de reconocerme en ningún espejo...



viernes, noviembre 14, 2014

lunes, noviembre 10, 2014

Ansiedade en Fa menor

Impotencia, rabia, enfado ... ganas de empezar a berrar e non parar até quedar sen voz. Todas esas cousas que pensaba que xa non tería que experimentar tan a miúdo como antes e, non obstante ....

Sentirme soa, de novo, a pesar de que non o estou. Que me escoitan, que me comprenden, que me queren ... mais sigo sendo incapaz de abrirme de todo, de confiar na xente que me rodea. Excepto en ti, que cargas coas miñas dúbidas, coas miñas preocupacións, cos meus anhelos ... con todas e cada unha das miñas cruces. Axudándome a seguir camiñando, a non caer, a non deixarme afundir polos tropezos.

E sigo a sentirme incapaz, como antes, como sempre. Sigo sen recoñecerme no espello, sen verme como antes, como xa non recordo cando foi a última vez... E, ao mesmo tempo, sigo sin ter razons para sentirme así. 

Parece que xa nada ten sentido, a estas alturas.


sábado, noviembre 01, 2014

lunes, octubre 27, 2014

Cando a Morriña ten nomes e apelidos e se enmarca nun recuncho do barrio.

Hai tres días volvín por un barrio que sempre foi un pouco meu. Polo barrio da xuventude da miña nai, onde naceu a miña paixón pola nosa música e o noso baile, quizáis tamén o xerme da miña vocación educadora. Quen sabe, ás veces penso que ese barrio foi o principio de todo. Hoxe soupen que se cumprían trece anos do principio da fin desa relación de pertenza a ese barrio, que nunca foi real, mais sempre foi de verdade. Hai trece anos marchou a persoa pola que eu fun a ese barrio e pertencín, por uns meses, á agrupación folklórica á que sempre quixera pertencer, o primeiro dos meus soños cumplidos.  E cando Él marchou non puiden volver. Moitas veces intenteino, mais nunca o conseguin. Quizais porque a mellor tazón que tiña para facelo tamén acabou por marchar uns anos despois, e non puiden soportalo. E sigo sin poder soportalo.
Hai tres días volvín ao barrio e pasei diante do local de ensaio e recordei cada instante, cada canción, cada venres... e fun incapaz de tan sequera tentar entrar. E cada vez que os vexo actuar pola comarca adiante non deixo de recordar, de sentir a morriña máis tremenda que nunca tiven (dese barrio, desa xente, daquel tempo) e, porén, sigo sendo incapaz de tentar volver.
Trece anos son moi poucos para olvidalo a Él, para olvidala a Ela, para olvidar o feliz que fun eses meses alí. Trece anos son demasiados para non tentar volver, aínda que siga sentíndome incapaz.
Débollo a eles, a fin de contas, a miña morriña ten nomes propios.

viernes, agosto 01, 2014

{CuandoMenosLoEsperasLlegaATuVidaLaPrimavera}


El año de los cambios


Terminó un año de cambios. Hace un año cumplía 28 bien rodeada, solventando cuentas pendientes, y todavía dudando de si la decisión más difícil que había tomado nunca era, en realidad, acertada o no. Un año después, puedo reconocer que no solo fue acertada sino también necesaria, y que he crecido en este último año, más de lo que podría imaginar, porque nunca es tarde para aprender, no solo de los que van por delante sino también de los que llegan detrás. La sombra de los 30 se acerca peligrosamente, pero si los cumplo tan bien rodeada como lo estoy estos días, que vengan los que quieran. Gracias a todas mis estrellas de la suerte por no dejar nunca de iluminar mis pasos.

martes, junio 17, 2014

Señales en el buen camino



Saber que lo estás haciendo bien, que al fin has acertado. Que muchas veces no tomar una decisión era la decisión más difícil, pero tomar la adecuada parecía vertiginosa. Y lo fue. Pero también un regalo. Quizás porque me ha costado diez años y casi diez meses decidirme a ser feliz, y darme cuenta de que podía hacerlo, y lo estaba consiguiendo. Porque aprender a quererme ha sido más difícil que dejarme querer, pero sin haber hecho lo segundo jamás podría haber intentado siquiera lo primero. Y es que es más fácil ser feliz con tu vida, cuando te enseñan a quererte de verdad. Y eso sólo pueden conseguirlo los que te quieren de verdad. Saber que se acerca el balance más intenso, pero también más positivo de los últimos años. Y sonreír sólo con imaginarlo. 

martes, abril 15, 2014

Ternura vs Vértigo



Cogerte en brazos es soñar, sonreír y llorar de alegría sin lágrimas.
Cogerte en brazos es una caricia al amor, a la amistad, al pasado, pero sobre todo, al presente y al futuro.
Cogerte en brazos es volar, con alas de plata y sin plan de vuelo.
Cogerte en brazos es ser feliz y, a la vez, añorar algo que nunca has tenido, o que quizás nunca tendrás.
Cogerte en brazos es irradiar ternura por cada poro de la piel.
Cogerte en brazos es sentir vértigo ante una vida incierta sin plan b, cuando no termina de funcionar el a.
Cogerte en brazos es, siempre, un placer al que no estoy dispuesta a renunciar.

martes, febrero 18, 2014

Vera


Pocas cosas me han emocionado tanto
como saber que ya estabas aquí.

Porque antes de que llegaras ya te esperaba
y antes de poder abrazarte
ya sé que voy a quererte mucho más de lo que pueda imaginar.

Y es que un martes cualquiera puede convertirse de repente
en uno de los días más especiales del año.

Bienvenida al Mundo, mi pequeña Vera.
Empieza a disfrutar de él,
porque tienes, sin duda, la mejor madre que podrías tener.

martes, febrero 11, 2014

Esperas


Porque no hay nada más hermoso que esperar juntas 
el primer momento más importante de la vida de una de nosotras.

Porque hay sentimientos para los que la palabra Amistad se queda corta.

viernes, enero 03, 2014

Retos de años que empiezan


Y sin darte a penas cuenta
una pasión olvidada
puede convertirse en el pan de cada día.

Retos que te convierten en una luchadora
pasiones que te recuerdan que eras una soñadora.

Capaz, siempre Capaz.

jueves, enero 02, 2014

2014


En realidad,
poco importan los propósitos para 2014.

Empezar un nuevo año a tu lado es el mejor de los regalos
y no necesito nada más.

lunes, diciembre 30, 2013

Melancolía vs sonrisas


Lo reconozco. Llevo todas las Navidades sintiendo que no es Navidad, que me falta algo, que ya no queda magia. Perder las ganas, la ilusión, el deseo de seguir soñando es terrible, sobre todo en Navidad, sobre todo para mí en Navidad. Y más aún cuando no hay motivo. O a lo mejor es que hay demasiados. Pero no está todo perdido. 
A veces una simple confesión sincera entre lágrimas al amor de tu vida y su correspondiente reacción te hacen sonreír durante horas. A veces ese amigo que es como un hermano mayor, se acerca más y más y vuelve a hacerte sonreír. A veces el saber que has hecho mella en alguien, que tu huella ha calado en el año más importante de la vida de alguien es más que suficiente. 
Ayer me desperté sintiéndome vacía como hacía mucho tiempo que no me sentía, y teniendo la sensación de que no había sonreído en todo el fin de semana. Y después de un puñado de canciones, besos y reencuentros, fríos paseos de tradición navideña, mensajes inolvidables y palabras de aliento, he sonreído más que en el último mes. Así que, al final, no está todo perdido.

sábado, diciembre 28, 2013

Finiquitando 2013


Se acaba. 2013 se acaba y es hora de echar la vista atrás. No ha sido un buen año, aunque siendo sinceros tampoco ha sido malo. Ha sido un año más, un año menos. 2013 empezó con una buena decisión, dejar un trabajo que no era para mí, para dedicarme a lo que siempre he hecho, a lo que me gusta, a lo que hago bien. Aunque las cosas sean difíciles y sea imposible vivir de ello. A veces un alma tranquila vale más que un puñado de euros. Por desgracia, no siempre es suficiente. 
2013 fue un año de decepciones y decisiones acertadas a partes iguales, pero por alguna razón parece que las primeras siempre pesan más. 2013 fue el año en que al fin pude formarme en lo que ya estaba formada en la práctica, pero ya sabemos que en este país la “titulitis” es el pan de cada día. Decidí renunciar a trabajar en verano para ello, y cuando me quise dar cuenta ya no pude volver, porque la empresa de mi vida, la que me ofreció mi primer contrato de trabajo, y el último hasta ahora, aquella en la que he crecido y aprendido tanto en los últimos años de mi vida, desapareció. Y en la cafetería de al lado de la oficina a los pocos que quedamos, a los que nos fuimos y volvimos, a los que nunca se marcharon y a los que acababan de llegar nos inundaron los recuerdos. Porque ya nada volvería a ser lo mismo. Ese curso me dio lo mejor y lo peor de un verano incierto. Una de cal y otra de arena. Pero con la perspectiva del tiempo, me quedo con lo bueno. Me quedo con las risas y las sonrisas de ilusión, los besos y abrazos y las palabras bonitas, pero sobre todo con las personas que merece la pena seguir conservando cuatro meses después. 
Fue también el año en que las desavenencias con la administración me hicieron tomar la decisión más importante, y espero que acertada de mi vida. Porque aprendí que sólo es joven quien tiene más sueños que recuerdos, y aunque a mí estos últimos me inundan infinitas veces al día, todavía me quedaban demasiados sueños por cumplir. Y es que cuando ya no queda nada a lo que aferrarte, la mejor opción es arriesgar y jugártelo todo a una sola carta, sobre todo si esa carta es con la que siempre has querido jugar. 
Es pronto todavía para asegurarse de lo acertado de esta decisión, pero sé que no puede ser más errónea que todas las anteriores. Y si al final no sirve de nada, al menos podré decir que he disfrutado del camino. Porque después de diez años vuelvo a disfrutar estudiando, haciendo trabajos y asistiendo a clase. Y ese es un placer que muy pocos experimentan, y que una vez que se pierde, piensas que jamás podrás recuperar. Y es así, porque todos los agobios del mundo merecen la pena cuando amas lo que haces. Y porque además de todo eso, resulta que te encuentras en el camino gente por la que merece la pena pararse a interactuar. Porque de nada me sirve proponerme pasar por la carrera sin pena ni gloria, simplemente con un objetivo, cuando aquellos que te rodean empiezan a ver en ti lo que hace demasiados años pensaste haber perdido, y además, se empeñan en que tú también lo veas. Porque aunque solo sea para recuperar la fe en ti misma, esta ha sido la decisión más acertada de tu vida. Y eso tiene que ganar a todo el pesimismo que llevas dentro, aunque te niegues a reconocerlo.