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miércoles, junio 23, 2010

Salitre y Sudor

La noche de San Juan se acerca
y mi piel todavía sabe a sal.

Y se entremezclan entre mis dedos arena y mar,
Sol y sonrisas enmarcadas en la playa,
mientras mis ganas esperan por Ti,
mientras ya presiento el humo
y los fuegos de artificio que están por venir.

Porque la magia de la noche más corta del año
es menos magia si no puedo compartirla contigo.

miércoles, junio 24, 2009

Entre salitre y sudor

Se ha convertido en una tradición escuchar esa "mañana de San Juan" que cantaban aquellos dos chicos donostiarras hace años. Y cada año igual. Pero este año, aunque nos comamos la tradición a base de despistes, a mi alrededor hay más magia que nunca. Y no sólo por haberme emocionado con cada fogonazo de Pirotecnia Millarengo, que la magia y la familia tiran de fuegos de artificio. Pero eso sólo fue el acompañamiento a esa magia que yo ya tengo dentro, sea San Juan o sea cualquier noche del mes de Diciembre. Y el año pasado no pedí deseos porque no creía en la magia. Este año tampoco los pedí. Pero porque no me hacía falta. Ni saltar hogueras. Eso sí, me lavé la cara con agua de flores. De flores secas, porque no fuimos conscientes de que llegaba la noche más corta y mágica del año, y nos sorprendió la mañana de San Juan sin flores frescas que poner a remojar. A fin de cuentas, he llegado a la conclusión, de que la magia está dentro de cada uno. Y este año me ha tocado a mí.

martes, junio 24, 2008

Mañana de San Juan

Hay quien piensa que por saltar 7 veces las hogueras de San Juan ya tiene asegurado el acabar casado, o que por lavarse a la mañana siguiente con agua de flores estará guapo todo el año, o que si quemas un deseo esa noche, se cumplirá.
Yo salto las hogueras cada año pero esta noche no he saltado siquiera una tan sólo una vez. Pensándolo bien no tengo intención de casarme este año, y además tengo de repuesto todas las de los años anteriores.
Me he lavado la cara con agua de flores, como manda la tradición. No porque piense que eso me ayudará a estar guapa todo el año, si no por costumbre. Hay días en los que me siento de todo menos guapa y falta el primer año que haya dejado de cumplir con el rito.
En cuanto a los deseos, ya no los pido. Ni al fuego, ni a las estrellas, ni al pasar el puente de Betanzos sin respirar. No he dejado de soñar, pero ya no pido deseos. Ni magia negra, ni magia blanca. Hoy por hoy en la única magia en la que creo es en la de tus ojos.