Creo que ya no sé caminar si no respiro de ti. Cada semana sigues aquí y yo contigo. Curándonos los agobios, aferrándonos a sonrisas. Y empiezo a preocuparme también por ti, como ese alguien que ya es parte de mí, como si siempre hubieras estado aquí, como si toda la vida se resumiera en este último año en el que mis rutinas se amoldaron a tus ojos. Sin darnos cuenta, nos conocimos más de lo que hubiéramos esperado tiempo atrás. Compartimos más de lo que aparentamos. Y en realidad, no somos tan distintos, no lo somos. Al menos, empezamos a encaminarnos hacia un mismo modo de ver la vida, aunque mitad de las veces no te comprenda. Pero pacientemente descubro esa parte de ti que otros no imaginan, esa que desde un principio supe que tenías y quise alcanzar.
miércoles, abril 25, 2007
Semana tras semana
Creo que ya no sé caminar si no respiro de ti. Cada semana sigues aquí y yo contigo. Curándonos los agobios, aferrándonos a sonrisas. Y empiezo a preocuparme también por ti, como ese alguien que ya es parte de mí, como si siempre hubieras estado aquí, como si toda la vida se resumiera en este último año en el que mis rutinas se amoldaron a tus ojos. Sin darnos cuenta, nos conocimos más de lo que hubiéramos esperado tiempo atrás. Compartimos más de lo que aparentamos. Y en realidad, no somos tan distintos, no lo somos. Al menos, empezamos a encaminarnos hacia un mismo modo de ver la vida, aunque mitad de las veces no te comprenda. Pero pacientemente descubro esa parte de ti que otros no imaginan, esa que desde un principio supe que tenías y quise alcanzar.
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